Estos dos cuentos son parte de lo que vi en el curso que hice en julio de 2012 en Montevideo en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. Sigue abajo los cuentos en videos de You Tube: La abeja haragana y mi análisis, y el cuento El almohadón de plumas adaptado a una obra teatral seguido de mi análisis comparativo de estos dos cuentos de Horacio Quiroga.
(Si utilizar mis análisis, por favor, no plagie, cite la fuente).
La abeja haragana - análisis (en 18.07.2012)
La abeja haragana, más que un texto que habla de un insecto perezoso, habla del enfrentamiento del miedo, del uso de la sabiduría, de la rivalidad del poder intelectual y de la sagacidad, del condicionamiento de los indivíduos en una sociedad.
Es a la vez una pedagogía del miedo para llevar a los niños a temer a los ancianos y valorar el trabajo porque si no lo hacen serán excluidos y a su vez también los conducen a pelear con sabiduría para superar las dificultades.
De una manera sutil el autor cita el feriado de diecinueve de abril (Desembarco de los Treinta y Tres Orientales - fecha patria uruguaya), para decir que el dencancio se hace en días de descancio. Las abejas mayores dejaron la abejita entrar en la colmena, pero esta había sido su última oportunidad de probar que podría cambiar y vivir de acuerdo con su sociedad. Utiliza la frase "no hay mañana para las que no trabajan" para expresar la idea de algunas personas de que solo se puede ser álguien si se trabajas.
La abeja haragana, delante de la culebra tuvo que enfrentar la posebilidad de la muerte, la humillación de reconocer que de hecho no trabajava y de esta forma dar su firma a la muerte, ppero travando una batalla intelectual como tentativa para salvarse. Para no morir dijo a la culebra que no era justo ser comida por álguien mayor e hizo comparación con la justícia humana, en verdad es decir, un chiste que el autor hace con la humanidad que se comporta como muchos animales en que el mayor come el menor. La abejita intentando huir le dijo que los humanos utilizan su inteligencia y mientras le habla se acuerda de utilizar la suya propia y la intimida diciendo que la quiere comer pues es menos inteligente. La culebra, como muchas personas, se reía en su astucia y soberbia, entonces le propuzo una prueba, siempre pensando ser superior en su sabiduría, sagacidad y habilidades, demostrando de hecho la misma cuando giró con su cola una cápsula de eucalipto, lo que la abejita jamás podría hacer.
La abejita le propuzo un truco para desaparecer y huir de esta situación difícil. A pesar de ser haragana, la vida le había regalado sabiduría necesaria para conocer la hierba sensitiva que se cierra cuando se toca (aquí se puede aludir el descancio de aquel que duerme - no siendo más que un haragán para muchos - en Brasil la planta se llama "dorme-dorme" o "dormideira" y su flor es fuente de nectar).
Incluso venciendo la prueba la abeja haragana se quedó inquieta toda la noche pues que la culebra tenía ganas de comerla. Se puede hacer también alusión a los hijos que salen de casa y se acuerdan de las mismas, de sus padres y todo el confort que tenían y su voluntad de regrasar.
Después de volver y mucho trabajar enseña las abejas más jóvenes que el trabajo es que las hace furte - aquí el autor puede aludir a un verso bíblico que dice que el trabajo dignifica al hombre y demuestra que no hacer nada es tan aburrido y cansador como trabajar; que todos deben tener la noción de deber y hacer su parte por el bien común. Algo muy bello en teoría. - Josiane Busch da Rosa.
Análisis comparativo entre los cuentos de Horacio Quiroga:
La abeja haragana y El almohadón de plumas (en 24.07.2012)
De los cuentos de Quiroga, El almohadón de plumas y La abeja haragana, se puede percibir que ambos personajes principales, Alicia en el primero y la abeja en el segundo, tienen que abandonar sus sueños por una dura realidad; sin embargo Alicia no tuvo la misma suerte que la abeja haragana.
Mientras la vida de Alicia si desvanecía por la mano de un enemigo invisible, la abeja haragana enfrentaba el suyo de frente. En verdad, Alicia ganó su sentencia de muerte cuando recibió el almohadón de plumas con los parásitos de las aves, algo que nadie podría sospechar. Aun cuando la tristeza de tener sus sueños quitados y no recibir la ternura de su marido la pudieran consumir poco a poco, no fue esta la causa de su muerte.
Mientras la abeja haragana enfrentaba un animal ponzoñoso como enemigo, Alicia si entregaba, sin saber, a otro, no venenoso pero, peligrosamente mortal, pues que con la suerte de su tristeza succionaba su sangre, se apoderando de su fuerza vital. Mientras Alicia se zambullía deprimida en la oscuridad camino a la muerte, sin nada poder hacer, estando dependiente de médicos que no conocían la situación y permanecían en la ignorancia, la abeja haragana volaba camino a la luz de la vida, pues luchaba con ganas de vivir.
A veces vivir o morir depende de nuestras decisiones, de comprender que si una utopía no se realiza la vida nos regala otra. Por supuesto la vida siempre nos regalará nuevos horizontes. ¡La decisión de seguir o no, es nuestra! - Josiane Busch da Rosa.




